NO SE PIERDAN LAS PREDICCIONES DEL 2017 POR SOLANGE

 

EL AMOR Y LA LOCURA

El primer día de clase en la Universidad, nuestro
profesor se presentó a los alumnos y nos desafió
a que nos presentásemos a alguien que no conociésemos todavía.
Me quedé de pie para mirar alrededor cuando
una mano suave tocó mi hombro.
Miré para atrás y vi una pequeña señora, viejita y arrugada, sonriéndome radiante, con una sonrisa que iluminaba todo su ser.
Dijo: "Eh, muchacho... Mi nombre es Rosa. Tengo
ochenta y siete años de edad. ¿Puedo darte un abrazo?"...
Me reí y respondí: "¡Claro que puede!".Y ella
me dio un gigantesco apretón.”
¿Por qué está usted en la facultad en tan tierna
e inocente edad?", pregunté.
Respondió juguetona: "Estoy aquí para encontrar
un marido rico,  casarme, tener un montón de hijos y
entonces jubilarme y viajar"."Está bromeando", le dije.
Yo estaba curioso por saber qué la había motivado
a entrar en este desafío con su edad; y ella
dijo: Siempre soñé con tener estudios universitarios, y ahora estoy teniendo uno".
Después de clase caminamos hasta el edificio de la unión de estudiantes, y compartimos una malteada de
chocolate. Nos hicimos amigos instantáneamente.
Todos los días en los siguientes tres meses
teníamos clase juntos y hablábamos sin parar.
Yo quedaba siempre extasiado oyendo a aquella
"máquina del tiempo" compartir su experiencia y
sabiduría conmigo.
En el curso de un año, Rosa se volvió un
icono en el campus universitario y hacía amigos
fácilmente dondequiera que iba.
Adoraba vestirse bien, y se reflejaba en la
atención que le daban los otros estudiantes.
Estaba disfrutando la vida. Al fin del semestre
invitamos a Rosa a hablar en nuestro banquete del equipo de fútbol.
Fue presentada y se aproximó al podium. Cuando
comenzó a leer su charla preparada, dejó caer tres
de las cinco hojas al suelo.
Frustrada, tomó el micrófono y dijo simplemente:
"Discúlpenme, ¡estoy tan nerviosa! ...Nunca
conseguiré colocar mis papeles en orden de
nuevo, así que déjenme hablar a Uds. sobre aquello que sé".
Mientras reíamos, ella despejó su garganta y
comenzó:"No dejamos de jugar porque envejecemos;
envejecemos porque dejamos de jugar".
Existen solamente tres secretos para que continuemos
jóvenes, felices y obteniendo éxito:
1.- Se necesita reír y encontrar humor en cada día.
2.- Se necesita tener un sueño, pues cuando éstos
se pierden, uno muere. ¡Hay tantas personas
caminando por ahí que están muertas y ni
siquiera lo sospechan!
3.- Se necesita conocer la diferencia entre envejecer y crecer...
"Si usted tiene diecinueve años de edad y se
queda tirado en la cama sin hacer nada productivo,
terminará amargado y lucirá envejecido... Pero si
usted como yo tiene ochenta y siete años y es
productivo, no le pondrá años a su vida sino que
le pondrá vida a su edad y lucirá y actuará como
cualquier joven.
Eso no exige talento ni habilidad.
La idea es crecer a través de la vida y encontrar siempre oportunidad en la novedad.
Los viejos generalmente no se arrepienten
por aquello que hicieron, sino por aquellas cosas que dejaron de hacer.
Las únicas personas que tienen miedo de la muerte
son aquellas que tienen remordimientos".
Al fin de ese año, Rosa terminó el último año de
la facultad que comenzó tantos años atrás.
Una semana después de recibirse, Rosa murió
tranquilamente durante el sueño.
Más de dos mil alumnos de la facultad fuimos a su funeral en tributo a la maravillosa mujer que enseñó, a través del ejemplo, que "nunca es demasiado tarde para hacer todo aquello que uno puede probablemente ser".
Cuando termines de leer este mensaje, por
favor, comparte estas palabras de consejo a tus amigos y familiares, ¡ellos lo apreciarán realmente!..
Estas palabras han sido divulgadas por amor,
 y en memoria de Rosa:
"Envejecer es obligatorio; crecer, opcional"
Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada,
sé generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe
sonreír a los demás.

PD: Esta es una historia real
que sucedió en la Universidad de Antioquia.

 

SON LOS DESEOS DE MARIO Y SOLANGE