NO SE PIERDAN LAS PREDICCIONES DEL 2017 POR SOLANGE

 

CUANDO YA NO PUEDA

>El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.
Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme los zapatos, recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.
Si cuando converses conmigo repito y repito la misma historia que tú conoces de sobre como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño, para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas tus ojitos.
Cuando estemos reunidos y sin querer me haga mis necesidades, no te avergüences y compréndeme que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces te ayudé de niño y estuve pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.
No me reproches porque no quiera bañarme, no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguía y los mil pretextos que inventaba para hacer más agradable tu aseo.
Acéptame y perdóname porque ahora el niño soy yo.
Cuando me veas inútil e ignorante frente a todos los aparatos tecnológicos que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona. Acuérdate que fui yo el que te enseño tantas cosas: comer vestirte y la educación para enfrentar la vida tan bien como le haces, son el producto de mi esfuerzo y perseverancia por ti.
Cuando en algún tiempo, mientras conversamos, me llegue a olvidar del tema del que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo, no te burles de mí. Tal vez no era importante lo que hablaba, pero a mi me bastaba con que sólo me escucharas en ese momento.
Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Se cuanto puedo hacer y cuanto no debo hacer. También comprende que con el tiempo ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir. Cuando me fallen mis piernas, por estar cansadas para andar, dame una mano tierna para apoyarme, como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernitas.
Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir, y sólo desearía morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño ni con cuanto te amo. Trata de comprender que ya no vivo, sino sobrevivo, y eso no es vivir.
Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer. Piensa entonces que con el paso que me adelanto a dar estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.
No te sientas triste o impotente por verme como me ves. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como yo lo hice cuando empezaste a vivir.
De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego que me acompañes a terminar el mío.
Dame amor y paciencia que yo te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.

 

¡¡¡FELIZ NAVIDAD 2016 Y UN PROSPERO AÑO 2017!!!

SON LOS DESEOS DE MARIO Y SOLANGE